"La práctica médica no entraña solamente tejer, entretejer y tener activas las manos, sino que debe inspirarse en el alma, estar plena de conocimiento y tener como componente preciado la observación aguda y minuciosa; todo ello, junto con los conocimientos científicos exactos, son los requisitos para que la práctica médica sea eficiente."
Moisés ben Maimón (1135-1204)

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martes, 24 de marzo de 2009

México ante Dios



-->Libro interesante que atañe de manera directa a la historia de México del siglo XIX.

Al igual que con sus libros anteriores, el planteamiento histórico salta a la vista. En esta ocasión ante un enemigo colectivo. Su novela se ocupará de demostrar la injerencia de la Iglesia católica en el devenir nacional durante el siglo xix.

Ponciano, un caricaturista en contra del gobierno de Díaz, ha caído en la celda en que Valentín Altamirano paga sus culpas dentro de la fortaleza de San Juan de Ulúa. Las condiciones son menos que precarias. La oscuridad es total, las cucarachas y los roedores son inquilinos tan indeseables como la humedad y la idea de que no saldrán vivos de ahí. Es por ello que Valentín se confía de su compañero para contarle una historia que tiene documentada, escondida en el sótano de lo que, alguna vez, fue su negocio. Él sabe que no saldrá con vida y ve en Ponciano la única posibilidad de que su conocimiento salga a la luz.

Entonces inicia el recorrido histórico. De un modo casi panfletario y con la acidez propia de la crítica unilateral, Valentín le hará saber de los manejos de la más alta jerarquía eclesiástica para llevar a Iturbide al poder. Tras su caída, lo que hizo esta institución (poseedora de más de la mitad de los bienes inmuebles del país) por sostener, una y otra vez, a Santa Anna en el gobierno de una nación en la que los únicos privilegiados eran el clero, el ejército y otros cuantos. Si se considera el fuero y sus leyes reservadas, poco se podría haber hecho en contra de ellos. Mucho más, si son los que financian los golpes de Estado, los cuartelazos y una nueva ascensión de Su Alteza Serenísima dado que es un gobernante que se puede tener bajo control. Lo que menos importa es el bienestar del país mientras siga siendo la Iglesia quien detente el poder. Al parecer, las cosas habrían seguido por esos derroteros de no ser por un grupo de prohombres que se tomaron el trabajo de resquebrajar la estructura del país. Parece no haber duda de que fue el clero quien trajo a Maximiliano a gobernar con tal de deshacerse de Benito Juárez. La Guerra de Reforma fue financiada por ellos. Así, lo que salta a la vista es la deuda de esta institución para con el país.

Como muchas novelas históricas, México ante Dios padece el problema de su extensión. Aún más cuando las consignas vertidas por ambos personajes parecen no matizar y sus opiniones se repiten constantemente. Sin embargo, esta novela debe verse como la posibilidad de hacer un recorrido por el tortuoso siglo xix y aprender lo que no aparece en la historia oficial. Además de ello, se puede rescatar el fragmento novelístico que tiene que ver con la vida de algunos personajes de ficción en los que la pluma del autor demuestra que tiene los tamaños para narrar algo que, aunque impregnado de crítica, no sea una constante retahíla de ataques en los que Martín Moreno asume el papel del agraviado. Valdrá la pena leerlo; si no, que lo desmientan las varias decenas de miles de ejemplares vendidos.

Mexico ante Dios

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