"La práctica médica no entraña solamente tejer, entretejer y tener activas las manos, sino que debe inspirarse en el alma, estar plena de conocimiento y tener como componente preciado la observación aguda y minuciosa; todo ello, junto con los conocimientos científicos exactos, son los requisitos para que la práctica médica sea eficiente."
Moisés ben Maimón (1135-1204)

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viernes, 20 de marzo de 2009

Llega el médico a casa, a través de Internet


Internet se está convirtiendo en un medio para diagnosticar, tratar y curar enfermedades. Ayudas para tratar la diabetes, para dejar de fumar e, incluso, para sanar la depresión pueden ya encontrarse en páginas web como HealthMedia.

Esta web, fundada en el estado de Michigan (en Estados Unidos) oferta numerosos programas. Algunos de ellos ayudan a resolver desórdenes alimenticios, a curar el estrés y los problemas del sueño o a superar la adicción al tabaco.

Pero no sólo eso, tal y como publica la revista New Scientist, por ejemplo, el programa U-Can-Poop-Too de HealthMedia se encuentra en periodo de pruebas médicas para saber si puede ayudar a niños de más de tres años que no controlan del todo sus esfínteres a superar su problema.

Por otro lado, HealthMedia también oferta el programa BGAThome que, según la revista DiabetesCare, consiste en una intervención psico-educativa que enseña a los individuos con diabetes del tipo 1 a detectar e interpretar las claves de su enfermedad.

Tratamientos más accesibles

Otra web que se oferta, en este caso para el tratamiento de la depresión, es MoodGym. Con base en Australia, esta web cuenta ya con 200.000 usuarios registrados, de un total de 203 países.

Las pruebas con MoodGym comenzaron a realizarse en 2006, con voluntarios que espontáneamente se apuntaron a la website dando su consentimiento para ser tratados, según explicaron hace un tiempo sus fundadores en The Health Report.

Inicialmente, se reclutaron nada menos que 15.000 personas, en tan sólo cuatro meses, de las que fueron seleccionadas sólo 2.700 para dichas pruebas, siguiendo diversos criterios de selección.

Según sus creadores, una de las claves para el funcionamiento y el éxito de este sistema radica en que alrededor del 60% de las personas con problemas de salud mental no buscan la ayuda de profesionales. Ser tratados por Internet resulta, por tanto, más fácil para algunas personas.

Remedios personalizados

Pero no sólo resulta más sencillo para la gente ponerse en las manos de un servicio en Red sino que, además, resulta más barato que un tratamiento convencional.

Victor Strecher, director del Center for Health Communications Research de la Universidad de Michigan, y fundador de HealthMedia, afirma que la e-salud abre la posibilidad de ofrecer cursos que costarían unos 400 euros por tan sólo 25 céntimos por persona, sabiendo que se puede llegar a millones de individuos. Lo único que necesita el “paciente” es un ordenador y un acceso de alta velocidad a Internet.

Los programas de tratamiento suelen comenzar con una evaluación del usuario, para determinar si éste puede beneficiarse de dichos programas o si, por el contrario, necesita acudir a un centro médico para un tratamiento en persona.

Mediante cuestionarios se miden posteriormente los progresos, y se actualizan la información y las instrucciones personalizadas en cada caso.

Gran aceptación

Los tratamientos por Internet suelen funcionar haciendo recomendaciones específicas basadas en las informaciones que los usuarios suministran. Éstos trabajan así siguiendo una serie de módulos educativos y de ejercicios adaptados a sus necesidades.

En todo momento, los usuarios pueden además visitar un foro de ayuda o acceder a vídeos explicativos para comprender su enfermedad, así como contactar por e-mail e incluso por teléfono con médicos o psicólogos.

El nivel de implicación médica varía evidentemente dependiendo de cada caso. La intervención humana encarece los tratamientos y, por tanto, reduce la cantidad de personas que se incorporan a ellos.

Aún así, la gran aceptación de estos programas ha llamado incluso la atención a gobiernos y compañías de seguros de salud, que comienzan a darse cuenta de que este sistema constituye una buena fórmula de aproximación a la salud pública, a un coste efectivo.

Método eficiente

Hace dos años, por ejemplo, el National Institute for Health and Clinical Excellence del Reino Unido lanzó por Internet el programa FearFighter, destinado a tratar el pánico y las fobias; y el Beating the Blues, que es una terapia cognitiva conductual informatizada destinada al tratamiento de la depresión y de la ansiedad.

Las pruebas previas a su aprobación descubrieron que este último sistema ayudó significativamente a los pacientes a paliar su depresión, incluso en el caso de aquéllos que no se estaban medicando.

En líneas generales, numerosos problemas de salud mental pueden tratarse vía Internet con un soporte médico mínimo, explican los promotores de estos métodos. Dos estudios realizados por la Unidad de e-Terapias de la Swinburne University, realizados con 86 participantes que sufrían de síntomas de pánico y que fueron tratados bien cara a cara bien con un programa informático on-line (en el que tenían contacto con un terapeuta vía e-mail), demostraron que ambos métodos resultaron ser igual de efectivos para los pacientes.

Según los especialistas, la e-salud funciona y tiene un gran futuro. De hecho, llegará a ser muy común dentro de 10 ó 15 años, y rivalizará con las grandes farmacéuticas dentro de 50.

En nuestro país esta implantación parece ir más lenta. Como referencias a este tema sólo hemos encontrado un artículo publicado en 2007 por el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Valencia. En él se hablaba de dos programas de autoayuda usando Internet, “HÁBLAME” y “SIN MIEDO”, cuya finalidad era ofrecer una cura eficaz para fobias específicas. Ambos programas estaban pensados para que los pacientes pudieran auto-aplicarse el tratamiento, paso a paso.

Como e-salud, además de los tratamientos por Internet se entiende también cualquier otro servicio que esté apoyado en las nuevas tecnologías, como los historiales médicos electrónicos, la telemedicina, la difusión de información o los equipos virtuales de cuidados sanitarios.

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