"La práctica médica no entraña solamente tejer, entretejer y tener activas las manos, sino que debe inspirarse en el alma, estar plena de conocimiento y tener como componente preciado la observación aguda y minuciosa; todo ello, junto con los conocimientos científicos exactos, son los requisitos para que la práctica médica sea eficiente."
Moisés ben Maimón (1135-1204)

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lunes, 12 de marzo de 2018

Ponencia: Genética de los trastornos del afecto y ansiosos durante la menopausia

El día sábado 10 de marzo del 2018, dentro del Curso de "Genética y Menopausia" se llevó a cabo la quinta ponencia titulada Genética de los trastornos del afecto y ansiosos durante la menopausia por el Dr. Juan Jorge Palacios.

sábado, 18 de abril de 2015

jueves, 5 de marzo de 2015

lunes, 15 de noviembre de 2010

Un gen asociado con el autismo podría alterar el funcionamiento del cerebro

Las personas que portan una variante genética común relacionada con el autismo tienen una "desconexión" entre el lóbulo frontal y otras áreas del cerebro que son importantes para el lenguaje, según muestran escáneres cerebrales.

La desconexión podría ayudar a explicar algunas de las dificultades con el lenguaje y la comunicación características del autismo, informan los investigadores en la edición del 3 de noviembre de la revista Science Translational Medicine.

Alrededor de la tercer parte de todas las personas portan la variante del gen CNTNAP2 que se asocia con un mayor riesgo de autismo, además de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, síndrome de Tourette, esquizofrenia y otras dificultades con el lenguaje.

En el estudio, los investigadores realizaron escáneres cerebrales mediante IRM funcional (que miden el flujo sanguíneo en el cerebro) a 32 niños que portaban la variante genética. La mitad sufría de un trastorno del espectro autista, y la otra mitad se desarrollaba con normalidad.

Independientemente de si los niños tenían autismo o no, los niños con el gen "de riesgo" CNTNAP2 mostraban más actividad en el lóbulo frontal del cerebro (en específico, dentro de la corteza prefrontal) durante una tarea de "aprendizaje de lenguaje" que los que no portaban el gen.

En los que no tenían el gen de riesgo, la actividad de la corteza prefrontal disminuyó durante la tarea. En su lugar, hubo más conectividad entre el lóbulo frontal y otras áreas del cerebro, lo que incluye el lado izquierdo del cerebro, que tiene que ver con el lenguaje.

En los niños que portaban la variante del gen de riesgo, los escáneres del cerebro mostraron que el lóbulo frontal estaba "excesivamente conectado" consigo mismo en lugar de conectarse de forma normal con las demás partes del cerebro.

"En los niños que portan la versión de riesgo, en lugar de tener conexiones claras y limpias entre el lóbulo frontal y el lado izquierdo del cerebro donde se procesa el lenguaje, se ve más una conexión amplia por todo el lóbulo frontal, casi como si hablara consigo mismo", señaló la autora líder del estudio Ashley Scott-Van Zeeland, becaria postdoctoral de investigación del Instituto de Ciencias Traslacionales Scripp de San Diego.

"En lugar de tener una conexión altamente eficaz con el lado izquierdo del cerebro, exploran por todo el lóbulo frontal", apuntó la investigadora. "Esto podría ayudar a explicar algunas de las dificultades de lenguaje en el autismo".

Scott-Van Zeeland realizó la investigación mientras era candidata doctora de la Universidad de California en Los Ángeles.

El gen CNTNAP2 ayuda a "interconectar" el cerebro. Se sabe que está activo en el útero cuando la estructura del cerebro está en formación, comentó Scott-Van Zeeland. Descubrir su papel en el funcionamiento cerebral podría ayudar en el desarrollo de nuevas intervenciones o tratamientos tempranos para el autismo.

Sin embargo, los expertos apuntan que la variante genética es parte del espectro de variación genética normal, y los que la portan no necesariamente desarrollarán algún trastorno intelectual.

Por supuesto, dado que alrededor de un tercio de la población porta la variante genética, no todo el que la tiene sufre de autismo. Al contrario, hay muchas personas autistas que no portan la variante, señaló el Dr. Gary Goldstein, presidente y director ejecutivo del Instituto Kennedy Krieger de Baltimore, que da servicios a niños y adolescentes con autismo y otros trastornos del desarrollo. Goldstein no participó en el estudio.

Es importante tener en cuenta que si bien las personas que portan la variante CNTNAP2 podrían ser más susceptibles al autismo, otros desencadenantes genéticos o ambientales tienen que ver, explicó.

Pero este estudio "descubre nuevo terreno", aseguró, al correlacionar un gen de riesgo del autismo conocido con alteraciones en la actividad cerebral, según se observó mediante IRM.

Estudios anteriores han relacionado a ciertos genes con el autismo, mientras que otros han mostrado una asociación entre las imágenes del cerebro y la conducta infantil. Pero este es de los primeros en mostrar cómo un gen asociado con el autismo podría alterar la forma en que el cerebro funciona, aseguró Goldstein.

Sugirió pensar en el cerebro como una orquesta. Cuando el piano comienza a sonar, el resto de la orquesta baja el volumen para poder escuchar el piano. En el autismo, quizás el volumen no "baje" dentro del lóbulo frontal, dificultando que la atención cambie a otras cosas, comentó.

"Lo que realmente muestra es que cuando se porta este gen del riesgo, esa parte del cerebro no se calma de la misma forma que lo hace en las personas que no lo portan", dijo Goldstein. "Eso es coherente con lo que se ve en niños autistas. Tienen intereses muy enfocados. Pueden ser muy buenos en lo que hacen, pero no en involucrarse con los demás ni con las demás partes del cerebro".


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Ashley Scott-Van Zeeland, Ph.D., postdoctoral research fellow, Scripps Translational Science Institute, San Diego, Calif.; Gary Goldstein, M.D., professor of pediatrics and neurology, Johns Hopkins University and president and CEO, Kennedy Krieger Institute, Baltimore; Nov. 3, 2010, Science Translational Medicine

HealthDay

domingo, 30 de agosto de 2009

La esquizofrenia y el factor genético

Varios centenares de pequeñas variaciones genéticas parecen ser responsables de al menos un tercio del riesgo de desarrollar una esquizofrenia, según tres estudios publicados por la revista científica británica Nature.

La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica que afecta a alrededor del uno por ciento de la población mundial. Se manifiesta por episodios agudos de psicosis que pueden incluir alucionaciones y delirios, y diversos síntomas crónicos que se traducen en trastornos afectivos, intelectuales y psicomotores. Se la considera como herediraria en al menos 70 por ciento de los casos.

Una parte de este trabajo realizado en miles de individuos sugiere también la existencia de raíces genéticas comunes en la esquizofrenia y en el trastorno maniaco-depresivo, también llamado trastorno bipolar.

El análisis de los resultados de los tres estudios, que utilizó una muestra de 8,014 casos y 19,090 sujetos que no están afectados, subraya en particular una zona del cromosoma 6, conocido por tener genes vinculados a la inmunidad y a las infecciones, y genes que intervienen en el control de la activación o la desactivación de los genes.

Esta asociación podría explicar cómo factores del entorno afectan los riesgos de desarrollar una esquizofrenia, según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH). En este sentido, el instituto señala los niños cuyas madres contrajeron la gripe durante el embarazo y que tendrían un riesgo más elevado de desarrollar la enfermedad.

"Individualmente, estas variaciones corrientes no acarrean diferencias significativas, pero acumuladas tienen un rol mayor y cuentan con por lo menos un tercio --y probablemente mucho más-- del riesgo de desarrollar la enfermedad'', comenta Shaun Purcell, del Consorcio Internacional de Esquizofrenia (CIS/ISC).

Más de 450 variaciones en la zona sospechosa del cromosoma 6 y una zona del cromosoma 22 figuran entre los lugares genéticos que muestran las asociaciones más fuertes con la esquizofrenia, según el importante trabajo.

Fuente:ElNuevoHerald

jueves, 2 de julio de 2009

Desveladas las claves del origen genético de la esquizofrenia


Se sabe que en más de un 70% de los casos, la esquizofrenia tiene origen genético. Se trata de una enfermedad poligénica, en la que intervienen muchos genes. Por eso, para identificar mutaciones determinantes, estos tres macroestudios han tenido que analizar el material genético de miles de personas, enfermas y sanas, y comparar sus datos. Y han desvelado el importante papel de una región de los cromosomas 6, 11 y 18. También han detectado genes comunes entre la esquizofrenia y el trastorno bipolar.

La implicación de tantas variantes genéticas comunes podría indicar que, en última instancia, en cada persona el desarrollo de la esquizofrenia acaba dependiendo de distintos procesos patológicos o vitales. Las zonas del cromosoma 6 involucradas en la esquizofrenia están relacionadas con el desarrollo del sistema inmune, lo que para los científicos corrobora la importancia del ambiente en la aparición de la enfermedad.

España ha participado en uno de estos macroestudios, liderado por Islandia y en el que han tomado parte 50.000 individuos de 13 países europeos. Los tres científicos españoles que han participado, Celso Arango, Julio Sanjuan n y Ángel Carracedo, pertenecen al Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM). En concreto, su trabajo ha permitido identificar polimorfismos en tres genes. Dos de ellos, involucrados en el neurodesarrollo, y un tercero, también determinante en la regulación del sistema inmune. "El desarrollo anómalo del sistema nervioso central condiciona la aparición de la enfermedad, pero puede haber complicaciones obstétricas durante el embarazo, algún maltrato o consumo de cannabis que activen la expresión de estos genes", especifica Arango. Por eso, el siguiente paso será averiguar qué alteraciones bioquímicas hacen que estos genes se acaben expresando. Para ello el equipo europeo realizará investigaciones con hermanos gemelos idénticos, en las que uno padezca la enfermedad y el otro no, avanza Arango.

Teniendo en cuenta la complejidad de la enfermedad, el desarrollo de pruebas genéticas fiables aún está lejos. Según Julio Sanjuan, estos tres genes determinan en un 1,3% la probabilidad de desarrollar la enfermedad. La relevancia del hallazgo está en que "hasta ahora, muchos de los genes candidatos han acabado siendo descartados porque no se han podido replicar los resultados con poblaciones mayores", explica. El pasado año se identificaron tres variantes genéticas también implicadas en la enfermedad en los cromosomas 11, 15 y 18.

Los datos del trastorno
- La esquizofrenia es una enfermedad mental que presenta síntomas como alucinaciones, falsas ilusiones y deterioro cognitivo.

- La esquizofrenia afecta a 1 de cada 100 personas. En España, 400.000 personas padecen una de sus diversas modalidades.

- Más del 50% de las personas que han tenido o tienen un tipo de trastorno esquizofrénico se recuperan.

- La edad de aparición está comprendida entre los 15 y los 25 años, aunque suele comenzar al final de la adolescencia. Como desencadenantes pueden incidir ciertos acontecimientos vitales.

- Se estima que en más de un 70% de los casos tiene un origen genético. Una de cada diez personas con esquizofrenia tiene algún pariente que también presenta la enfermedad.

Por: MÓNICA L. FERRADO